sábado, 21 de noviembre de 2009

Hace dos años



La Guatemala de los recuerdos donde ahora mora don Aníbal es un lugar feliz, lleno de imágenes coloridas, música de marimba, muchas fiestas y muchas experiencias.

Ya hace dos años que don Aníbal partió a ese lugar donde no se envejece, no se sufre enfermedad y siempre se recuerda lo mejor de la gente.

En esos dos años hemos seguido creciendo y aprendiendo. Aprendiendo a vivir sin el papá, sin el esposo, sin el abuelito cariñoso, sin el amigo colaborador. Pero siempre con su imagen cordial en la mente, con el ejemplo de su vida sencilla y sana y el cariño de sus amigos y familia.

Dos años pasan tan rápido como 20. Hace dos días cumplí 20 años de trabajar en la empresa y me recordaba como compartí con mi esposa y mis papás, ambos, la buena noticia de mi contratación. Un loteriazo en plena crisis. Cuando llegué y le enseñé a mi papá el carro asignado por la compañía. Su cara de orgullo y satisfacción. Y su convicción de que eso era exactamente lo que yo me merecía. Hace 20.

Dos años pasan tan rápido como 48. Los hijos siempre son la mejor parte de uno. Yo espero sinceramente haber sido una de las mejores partes de don Aníbal. Y creo que él lo dijo muchas veces cuando decía que él no cumplía años, que se había quedado en 33. La razón exacta nunca la supe pero prefiero creer que era porque yo nací cuando él tenía 33 años. Hace 48.

Dos años pasan tan rápido como 19. Mi primer hijo fue el primer nieto de mis papás. Yo no le quise poner el mismo nombre - hubiéramos sido 3 "Aníbales" en línea y se vuelve muy confuso saber de quién se habla. Pero el primer nieto... el que le enseñó a ser el abuelito cariñoso que mis hijos y sobrinos recuerdan. Hace 19.

Dos años pasan tan rápido como 22. Hace 22 años le conté a mi papá que me quería casar. Y él me dijo que le gustaba la patoja y me felicitó. Con una sonrisa en la boca. Hace 22.

Dos años pasan tan rápido como 15. Hace 15 años (casi 16) nació mi hija. Mi papá siempre decía que era su nieta favorita. Claro, era la única. Hace 15.

Todos esos recuerdos van ahora a esa Guatemala de los recuerdos donde mora don Aníbal. Hace 2 años.

(En la foto, una visita al Irtra en 2006 - don Aníbal con su primer nieto, José Rodolfo, y su "nieta favorita", Carolina María. Hace 3 años).

Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala

jueves, 23 de julio de 2009

¡Feliz cumpleaños papá!

Don Aníbal en 1952 con mi prima Aury, mi primo Alex y mi tía Marina

El segundo nombre de don Aníbal era Santiago. Esto, porque nació el 23 de julio de 1928, cerca del día de Santiago (el 25 de julio) el cual es el patrón de la Fúlgida Villa de Tejutla, cuna de la familia Ruiz Mérida.

A don Aníbal nunca le gustó celebrar su cumpleaños. Desde que era yo pequeño recuerdo su pleito con el día de su cumpleaños y su disgusto cuando se intentaba celebrar. Finalmente yo, al menos, dejé de intentar de celebrar su cumpleaños después de 1981, cuando murió mi abuelita Fide. La abuelita murió el 22 de julio y la enterramos el día 23 - el día del cumpleaños número 53 de don Aníbal.

Por muchos años después de eso, yo no le mencioné a mi papá su cumpleaños pero trataba de darle un buen regalo para el día del padre, que era un mes antes, más o menos.

Cada quien con sus peculiaridades. Hoy me la he pasado pensando en don Aníbal y quisiera desearle un muy ¡feliz cumpleaños!


Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala

domingo, 1 de marzo de 2009

La importancia de la constancia

Gracuación de la Escuela de Comercio - 13 de octubre de 1957. Don Aníbal es el tercero desde la izquierda.

Cuando escribí "Hace un año" se me pasó mencionar una cualidad de don Aníbal, que sí lo hice durante su funeral. Esa cualidad es la constancia.

Don Aníbal prácticó la constancia en muchos sentidos. Trabajó muchos años en la Contraloría de Cuentas, una institución que puede hoy sufrir algún descrédito pero en la que el honró su puesto. Fue constante en su amor y solidaridad con su familia, su pueblo, sus amigos y, por supuesto, su amor y cortejo de doña Ethel, con quién estuvo casado por 48 años.

En palabras de mi mamá, cuando le preguntamos por qué le hizo caso a mi papá, ella dice "Es que era muy insistente... "

Mi papá vino a Guatemala ciudad alrededor de 1947 (la fecha exacta se las debo, mi queridísima tía Alice me la dirá pronto...) Tenía, por tanto, unos 19 años. En Tejutla estudió la escuela primaria hasta el 5° año pero no había posibilidad de cursar el 6° y terminar la primaria. Así que al terminar el 5° se dedicó a trabajar, en Tejutla y otros pueblos de San Marcos. Mi tío Chuz (don Jesús Ruiz, también muy cariñosamente recordado), quien era el mayor de los 9 hermanos, le ofreció su casa y apoyo. Don Aníbal se aplicó a trabajar y estudiar el 6° año en jornada nocturna. Cuando lo terminó, ingresó a la Escuela Normal, estudió los básicos y luego pasó a la Escuela de Comercio a estudiar contabilidad. Todo esto, trabajando de día y atendiendo sus estudios en jornada nocturna.

El 13 de octubre de 1957 se graduó de Perito Contador. Abajo está la invitación:



Cuando fue su graduación, don Aníbal ya había conocido a doña Ethel y la había convencido de que fuera su novia. Doña Ethel, quien era entonces una esbelta patoja de 20 años, fue la invitada de honor a la celebración de la graduación, para la cual don Aníbal solicitó su colaboración a la tía Alice, esposa de mi tío Chuz, con quienes todavía vivía. Mi mamá dice que le costó que le dieran permiso pero mi papá fue (constante) insistente y allí conoció a la familia, mis tíos y mi abuelita Fide.

Desafortunadamente, mi papá no siguió estudios universitarios, probablemente porque en su familia nadie era graduado universitario y se dedicó a seguir trabajando y a la vida familiar. Pero, digo yo, ¿cuánta gente se conforma con lo que tenía en su pueblo y se queda con eso? Don Aníbal vino a trabajar y estudiar por la noche - y se graduó de perito contador. Llegó a ser uno de los contralores "senior" (creo que le inventaron el puesto, de hecho) en la Contraloría de Cuentas y fue jefe del departamento financiero del INTA, en los años 70.

Una lección para los hijos, nietos y sobrinos: la constancia y la perseverancia en el deber.


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martes, 27 de enero de 2009

El Batimóvil

Foto de http://www.allbatman.com Haga click en la foto para ir al sitio.


Don Aníbal siempre decía que él no se acordaba de ningún precio de cosas que hubiera comprado. Mis hermanos y yo le decíamos "¿cuánto te costó la escopeta, la caña de pescar, etc.?" y su respuesta siempre era "No me acuerdo". Excepto cuando le preguntábamos "¿Cuánto te costó el Batimóvil?" y la respuesta estaba en la punta de su lengua.

Cuando mis hermanos y yo éramos pequeños, allá por 1966 (hace muchísimo tiempo para la mayoría de los guatemaltecos actuales), uno de nuestros programas favoritos era "Batman". ¡No nos perdíamos una! Imaginen nuestra emoción cuando, en medio del show (que lo pasaban en Canal 3) "La Juguetería", famosa tienda de ese tiempo ubicada en la 6a. avenida entre 9a. y 10a. calles, anunció ¡que tenían el Batimóbil en exclusiva! ¡Que lo fuéramos a ver a su tienda de la 6a. avenida!

Por supuesto, yo comencé a hacer campaña por el Batimóvil y mi pobre padre me soportó... hasta el final del mes. (Típico de don Aníbal: "Vamos a ver a fin de mes...") Así que una tarde fuímos, después de su trabajo, a la 6a. avenida y efectivamente, ¡tenían un mostrador completo dedicado al Batimóvil! O así me acuerdo... yo tendría unos cinco años.

La primera decepción fue el tamaño del bendito carrito. El anuncio de la televisión nos dió la impresión de que era un juguete grande pero, este modelo de Corgi que aparece en la foto medía unos 15 cm (es en escala 1/43, realmente pequeño). La segunda decepción fue el precio. ¡Pues cuando mi papá preguntó cuánto costaba el dichoso vehículo casi se desmaya del susto! Pero en fin, no puedo decir que no fuí un hijo querido y consentido porque regresamos con el susodicho vehículo a la casa y mi papá fue a darle a mi mamá la mala noticia del terrible golpe al presupuesto familiar.

No fué el último batimóvil que tuvimos mis hermanos y yo pero sí el que más recuerdos nos dejó. Ya no existe, hace mucho tiempo pero nunca se le olvidó a mi papá el precio: ¡Cinco quetzales!

Menos mal que Ríos Montt no inventó el IVA sino hasta unos 16 años después...


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domingo, 18 de enero de 2009

Comentarios sobre la cajita de los recuerdos

La cajita de don Aníbal ha generado algunos comentarios interesantes, que me han también refrescado la memoria sobre cosas que yo ya había olvidado.

Para comenzar, mi primo Héctor, el doctor, me dijo "Ah, esa cajita yo la conozco. Aníbal siempre la andaba cargando y guardaba allí sus cosas de afeitar. Y sé dónde la compró, en el almacén de Domingo Alterio".

No mucha gente se recuerda del almacén de Domingo Alterio o de los Alterios, pero sí existió y estoy averiguando dónde estaba. Eso quiere decir que la cajita sí costó Q5.65, lo cual era una fortuna en ese tiempo si se considera que pagaba el sueldo de una empleada doméstica por un mes y hoy ganan más de Q1,000...

La cajita tiene la marca Seaforth! for men y en la parte de abajo indica "Alfred D. McKelvy Co. New York". La compañía del Sr. McKelvy comercializaba implementos para afeitarse y cosas así, de los cuales uno de los más populares era el tazón para afeitarse, como en la foto de abajo. Mi papá tenía un tazoncito parecido pero era de Old Spice.




Mi primo Víctor Hugo me escribió, a propósito de la foto de don Aníbal, que esa foto probablemente fue tomada en el apartamento de sus papás y los muebles éstán todavía en la casa de mi tía Olguita, en la zona 2. El radio, una esquina del cual se insinúa en la foto, lo compró don Beli en 1938 y luego tuvo que pedir una licencia al Ministerio de la Defensa (entonces se llamaba Ministerio de la Guerra). Víctor Hugo me mandó también unas lindas fotos del album de recuerdos de mi tía Olguita.

Hay y habrá más comentarios así como más fotos y recuerdos que publicar. Pero han llegado tantos juntos que se requieren varias notas más del blog... tiempo quiere la vida.


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domingo, 4 de enero de 2009

La cajita de los recuerdos de don Aníbal


Pobrecita mi mamá. Ahora que estoy entusiasmado con escribir esta columna, le he llegado a registrar sus fotos y a alborotar sus cosas.
Pero me encontré esta cajita, que tiene muchas fotos y algunas otras cositas que valdrá la pena publicar de vez en cuando.
Parece que la cajita era de alguna loción y, definitivamente, no es un empaque moderno puesto que es de cartón grueso y forrado por dentro y fuera. Es el tipo de empaque en que uno esperaría hoy encontrar un reloj fino (un Rolex ó un Portillo-Vacheron qué era?) y no una loción "after shave". De paso, hay un precio en la parte posterior - 5.65. Supongo que pesos mexicanos porque en quetzales de los años 50, eso era una pequeña fortuna.
Mi papá hablaba de alguien que era tan flaco pero tan flaco que tenía que pasar dos veces para hacer sombra. Probablemente hablaba por experiencia como lo demuestra esta foto, fechada 24 de diciembre de 1954 - don Aníbal tenía 26 años.



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