sábado, 24 de julio de 2010

El cumpleaños de don Aníbal

Ayer, 23 de julio, fue el cumpleaños número 82 de don Aníbal.

Como todos los años, seguramente todos nos acordamos y no mencionamos mucho el asunto; mi esposa me dijo en la tarde "hoy es el cumpleaños de tu papá" y yo le contesté "sí, he estado pensando en eso todo el día". Pero pasó el día y no escribí nada porque no encontraba el material que quería escribir (... y no lo encontré). Cosas curiosas de la mente, en el proceso me acordé de estas fotos...

Don Aníbal, dirigiéndose a la concurrencia. Salón Municipal de Tejutla, 22 de julio de 1996.

Como probablemente lo mencioné ya en este espacio, a mi papá no le gustaba celebrar su cumpleaños. Nunca le gustó y definitivamente no lo celebró después de tener que enterrar a la abuelita Fide precisamente en esa fecha.

Don Aníbal, recorriendo Tejutla durante las celebraciones de las fiestas de Santiago. 22 de julio de 1996.

Sin embargo, durante algunos años después de su retiro de la Contraloría de Cuentas, mi papá celebró su cumpleaños, a su manera, muy original. Se iba a Tejutla durante la semana de su cumpleaños, la cual coincide con las fiestas patronales del pueblo, dedicadas al apóstol Santiago (por algo don Aníbal era Aníbal Santiago). Como hijo de una recordada y distinguida pobladora de Tejutla (la abuelita Fide) y miembro prominente de la Asociación Tejutleca, no le hacía falta ni compañía ni actividades durante esos días.

En la elección de la Flor de Begonia, reina de la feria de Tejutla. 23 de julio de 1997. ¿Quién dice que no celebraba su cumpleaños?

Y después de su muerte me encontré estas fotos que hoy comparto con ustedes. ¡Feliz cumpleaños Papá!

Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala

domingo, 9 de mayo de 2010

Mi papá y la lámpara de Aladino


Imagen de Aladino y la lámpara - del Proyecto Gutenberg

Cuando mis hermanos y yo éramos pequeños (yo tendría tal vez unos 6 ó 7 años) mi papá nos dijo que nos iba a leer Las mil y una noches. Durante varios meses llegaba a nuestra habitación, ya nosotros en la cama y nos leía un cuento del mencionado libro, el cual era una edición antiquísima!

Así, le oímos leer sobre el ave Rok, Simbad, el sabio sultán Harún-al-Raschid, Alí Babá y, por supuesto, la fascinante y seductora Scheherezade. (Mis disculpas si alguno de los nombres no está bien escrito - hoy no estoy corroborando esta ortografía... ) Recuerdos fascinantes de mi niñez y un legado increíble que mi papá me dejó. No solo esa experiencia nos unió mucho a él, quizá fue la razón de mi larga pasión amorosa con la lectura, la que perdura hasta hoy en grado de tremendo vicio. Y cuando nació el primer nieto de mi papá, yo también le conté cuentos antes de dormir durante varios años, lo cual formó un vínculo maravilloso y perdurable entre los dos.

Y también me quedé arruinado para siempre, con el conocimiento real de las historias: Alí Babá no era un ladrón, como la gente normalmente dice (ya lo defendí en uno de mis blogposts) y la película de Disney sobre Aladino no tiene nada que ver con la historia original. ¡No se parece pero ni de lejos!

Pero en fin - lo interesante de todo esto es que en los últimos años de la vida de mi papá, yo le repetía que él era el legítimo dueño de la lámpara de Aladino. Resulta que en la verdadera historia de las mil y una noches, Aladino era capaz de invocar al genio de la lámpara, entre otras razones, porque era el séptimo hijo de un séptimo hijo. Y don Aníbal era el séptimo hijo de don Honorio y doña Fidelia, quien a su vez era el séptimo hijo de don Herculano y doña Rosita, según don Aníbal mismo afirmaba.

Yo estoy seguro que en la Guatemala de los recuerdos donde ahora mora don Aníbal él tiene su genio que le concede todos sus deseos, habiendo sido recordado por su hijo de su insólita herencia - ser el séptimo hijo de un séptimo hijo!

Texto bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala

sábado, 20 de marzo de 2010

Las payasadas de don Aníbal

Mi papá se distinguió siempre por su buen sentido del humor. Le gustaban los chistes, las películas cómicas y las caricaturas de los picapiedras. Muchos de sus amigos y familiares le recuerdan siempre por alguna payasada u otra, de las que nosotros, sus hijos, también fuimos testigos.

Entre las fotos que hay en la casa mi hermano encontró esta, fechada por don Aníbal mismo, del año 1955. Esta es una foto tomada en su lugar de trabajo y la pose debe haber sido motivada por los anteojitos porque en esa época, antes de cumplir los 30 años, don Aníbal no usaba lentes graduados.

Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala