Don Aníbal en las fiestas patronales de Tejutla en 1995
Y terminó julio, aquí y en la Guatemala del ayer donde doña Ethel celebró su cumpleaños con mariachis, como a ella le gustaba, y don Aníbal se quedó en casa con su gato favorito, Mustafá.
Más diferencia no podía haber. Mientras que a mi mamá le gustaba celebrar su cumpleaños (y con mariachis, que nos encargábamos de conseguir), mi papá absolutamente rehusaba esas celebraciones. Como alguna vez tal vez lo relaté, quien sabe si no tenía esa premonición de que el día de su cumpleaños le tocaría enterrar a su mamá, mi abuelita Eleazar-Fidelita.
Mientras, mi mamá heredó de mama Oli la costumbre de celebrar por todo lo alto y hacer una reunión con sus amigas y familia. Ella le celebraba el cumpleaños a mama Oli el 3 de junio, llevándole los mariachis. Y cuando mama Oli partió, los mariachis pasaron al 1 de julio. Mientras tanto, nosotros celebrábamos con especial empeño el día del padre en junio, ya que el 23 de julio no había ni que mencionarlo, especialmente después de morir mi abuelita. Cuando don Aníbal se retiró de la Contraloría de Cuentas, que debe haber sido en el año 1994, él se ingenió un mecanismo de “desaparecer” el día de su cumpleaños. ¿Y qué hacía? Pues se iba a la Fúlgida Villa de Tejutla.
El día 25 de julio se celebra la fiesta de Santiago Apóstol, el santo patrono de Tejutla. Siendo don Aníbal un respetado y notable miembro de la comunidad tejutleca (fue presidente de la Asociación Tejutleca de Auxilio Póstumo), al igual que mi abuelita Eleazar-Fidelita, tenía siempre cosas que hacer durante las celebraciones patronales. Tristemente, nunca le acompañamos en esos días, de las cosas que uno se arrepiente años después, pero él la pasaba muy bien, homenajeado por sus coterráneos y desfilando con la reina del pueblo y todos los demás que salian a desfilar ese día. Ah, sin mencionar que su segundo nombre era Santiago, en honor al patrón del pueblo.
En fin, terminó el mes de julio, mes del cumpleaños de mis padres y no había podido escribir los recuerdos de esas fechas; ya vendrán otras cosas que contar, como el viaje de luna de miel de mis padres a Acapulco y la ciudad de México, desde donde escribo estas líneas, acordándome de las imágenes de esos tiempos que hoy quedan ya almacenadas junto con los demás recuerdos de don Aníbal y doña Ethel en la Guatemala del ayer.
No se usó AI para escribir este post. CC BY-NC-SA 4.0