martes 31 de enero de 2012

Las galletas Cameo de don Aníbal


En el tiempo que duraron nuestras aventuras en el territorio de los Estados Unidos denominado Puerto Rico, tuvimos la fortuna de tener la visita de don Aníbal un par de veces. En alguna de esas visitas, ocurrió el descubrimiento de las galletas Cameo, las cuales se convirtieron inmediatamente en un snack favorito de la familia, especialmente de don Aníbal.

En lo sucesivo, don Aníbal llevaba en su equipaje de vuelta a casa un par de paquetes de las mencionadas galletas Cameo y le gustaba compartirlas con mis hijos, quienes eran felices comiendo las galletas favoritas del abuelito. Como no las hemos (hasta la fecha) visto en Guatemala, también acarréabamos con las galletas "para el abuelito" cada vez que viajábamos a los Estados y las galletitas siempre eran bienvenidas con una sonrisa por don Aníbal.

Ayer fuí al supermercado aquí en San Pedro Sula y para mi sorpresa, me encontré las galletas Cameo. Teníamos más de 2 años de no encontrarlas en ninguna parte y pensábamos que no las hacían ya. Pero no es así, allí están todavía y los nietos recordarán las galletas favoritas del abuelito.

Dos años de no ver las Cameo. Cuatro años de extrañar a don Aníbal. Muy cariñosamente recordado.

Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala

sábado 24 de julio de 2010

El cumpleaños de don Aníbal

Ayer, 23 de julio, fue el cumpleaños número 82 de don Aníbal.

Como todos los años, seguramente todos nos acordamos y no mencionamos mucho el asunto; mi esposa me dijo en la tarde "hoy es el cumpleaños de tu papá" y yo le contesté "sí, he estado pensando en eso todo el día". Pero pasó el día y no escribí nada porque no encontraba el material que quería escribir (... y no lo encontré). Cosas curiosas de la mente, en el proceso me acordé de estas fotos...

Don Aníbal, dirigiéndose a la concurrencia. Salón Municipal de Tejutla, 22 de julio de 1996.

Como probablemente lo mencioné ya en este espacio, a mi papá no le gustaba celebrar su cumpleaños. Nunca le gustó y definitivamente no lo celebró después de tener que enterrar a la abuelita Fide precisamente en esa fecha.

Don Aníbal, recorriendo Tejutla durante las celebraciones de las fiestas de Santiago. 22 de julio de 1996.

Sin embargo, durante algunos años después de su retiro de la Contraloría de Cuentas, mi papá celebró su cumpleaños, a su manera, muy original. Se iba a Tejutla durante la semana de su cumpleaños, la cual coincide con las fiestas patronales del pueblo, dedicadas al apóstol Santiago (por algo don Aníbal era Aníbal Santiago). Como hijo de una recordada y distinguida pobladora de Tejutla (la abuelita Fide) y miembro prominente de la Asociación Tejutleca, no le hacía falta ni compañía ni actividades durante esos días.

En la elección de la Flor de Begonia, reina de la feria de Tejutla. 23 de julio de 1997. ¿Quién dice que no celebraba su cumpleaños?

Y después de su muerte me encontré estas fotos que hoy comparto con ustedes. ¡Feliz cumpleaños Papá!

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domingo 9 de mayo de 2010

Mi papá y la lámpara de Aladino


Imagen de Aladino y la lámpara - del Proyecto Gutenberg

Cuando mis hermanos y yo éramos pequeños (yo tendría tal vez unos 6 ó 7 años) mi papá nos dijo que nos iba a leer Las mil y una noches. Durante varios meses llegaba a nuestra habitación, ya nosotros en la cama y nos leía un cuento del mencionado libro, el cual era una edición antiquísima!

Así, le oímos leer sobre el ave Rok, Simbad, el sabio sultán Harún-al-Raschid, Alí Babá y, por supuesto, la fascinante y seductora Scheherezade. (Mis disculpas si alguno de los nombres no está bien escrito - hoy no estoy corroborando esta ortografía... ) Recuerdos fascinantes de mi niñez y un legado increíble que mi papá me dejó. No solo esa experiencia nos unió mucho a él, quizá fue la razón de mi larga pasión amorosa con la lectura, la que perdura hasta hoy en grado de tremendo vicio. Y cuando nació el primer nieto de mi papá, yo también le conté cuentos antes de dormir durante varios años, lo cual formó un vínculo maravilloso y perdurable entre los dos.

Y también me quedé arruinado para siempre, con el conocimiento real de las historias: Alí Babá no era un ladrón, como la gente normalmente dice (ya lo defendí en uno de mis blogposts) y la película de Disney sobre Aladino no tiene nada que ver con la historia original. ¡No se parece pero ni de lejos!

Pero en fin - lo interesante de todo esto es que en los últimos años de la vida de mi papá, yo le repetía que él era el legítimo dueño de la lámpara de Aladino. Resulta que en la verdadera historia de las mil y una noches, Aladino era capaz de invocar al genio de la lámpara, entre otras razones, porque era el séptimo hijo de un séptimo hijo. Y don Aníbal era el séptimo hijo de don Honorio y doña Fidelia, quien a su vez era el séptimo hijo de don Herculano y doña Rosita, según don Aníbal mismo afirmaba.

Yo estoy seguro que en la Guatemala de los recuerdos donde ahora mora don Aníbal él tiene su genio que le concede todos sus deseos, habiendo sido recordado por su hijo de su insólita herencia - ser el séptimo hijo de un séptimo hijo!

Texto bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala

sábado 20 de marzo de 2010

Las payasadas de don Aníbal

Mi papá se distinguió siempre por su buen sentido del humor. Le gustaban los chistes, las películas cómicas y las caricaturas de los picapiedras. Muchos de sus amigos y familiares le recuerdan siempre por alguna payasada u otra, de las que nosotros, sus hijos, también fuimos testigos.

Entre las fotos que hay en la casa mi hermano encontró esta, fechada por don Aníbal mismo, del año 1955. Esta es una foto tomada en su lugar de trabajo y la pose debe haber sido motivada por los anteojitos porque en esa época, antes de cumplir los 30 años, don Aníbal no usaba lentes graduados.

Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala

sábado 21 de noviembre de 2009

Hace dos años



La Guatemala de los recuerdos donde ahora mora don Aníbal es un lugar feliz, lleno de imágenes coloridas, música de marimba, muchas fiestas y muchas experiencias.

Ya hace dos años que don Aníbal partió a ese lugar donde no se envejece, no se sufre enfermedad y siempre se recuerda lo mejor de la gente.

En esos dos años hemos seguido creciendo y aprendiendo. Aprendiendo a vivir sin el papá, sin el esposo, sin el abuelito cariñoso, sin el amigo colaborador. Pero siempre con su imagen cordial en la mente, con el ejemplo de su vida sencilla y sana y el cariño de sus amigos y familia.

Dos años pasan tan rápido como 20. Hace dos días cumplí 20 años de trabajar en la empresa y me recordaba como compartí con mi esposa y mis papás, ambos, la buena noticia de mi contratación. Un loteriazo en plena crisis. Cuando llegué y le enseñé a mi papá el carro asignado por la compañía. Su cara de orgullo y satisfacción. Y su convicción de que eso era exactamente lo que yo me merecía. Hace 20.

Dos años pasan tan rápido como 48. Los hijos siempre son la mejor parte de uno. Yo espero sinceramente haber sido una de las mejores partes de don Aníbal. Y creo que él lo dijo muchas veces cuando decía que él no cumplía años, que se había quedado en 33. La razón exacta nunca la supe pero prefiero creer que era porque yo nací cuando él tenía 33 años. Hace 48.

Dos años pasan tan rápido como 19. Mi primer hijo fue el primer nieto de mis papás. Yo no le quise poner el mismo nombre - hubiéramos sido 3 "Aníbales" en línea y se vuelve muy confuso saber de quién se habla. Pero el primer nieto... el que le enseñó a ser el abuelito cariñoso que mis hijos y sobrinos recuerdan. Hace 19.

Dos años pasan tan rápido como 22. Hace 22 años le conté a mi papá que me quería casar. Y él me dijo que le gustaba la patoja y me felicitó. Con una sonrisa en la boca. Hace 22.

Dos años pasan tan rápido como 15. Hace 15 años (casi 16) nació mi hija. Mi papá siempre decía que era su nieta favorita. Claro, era la única. Hace 15.

Todos esos recuerdos van ahora a esa Guatemala de los recuerdos donde mora don Aníbal. Hace 2 años.

(En la foto, una visita al Irtra en 2006 - don Aníbal con su primer nieto, José Rodolfo, y su "nieta favorita", Carolina María. Hace 3 años).

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jueves 23 de julio de 2009

¡Feliz cumpleaños papá!

Don Aníbal en 1952 con mi prima Aury, mi primo Alex y mi tía Marina

El segundo nombre de don Aníbal era Santiago. Esto, porque nació el 23 de julio de 1928, cerca del día de Santiago (el 25 de julio) el cual es el patrón de la Fúlgida Villa de Tejutla, cuna de la familia Ruiz Mérida.

A don Aníbal nunca le gustó celebrar su cumpleaños. Desde que era yo pequeño recuerdo su pleito con el día de su cumpleaños y su disgusto cuando se intentaba celebrar. Finalmente yo, al menos, dejé de intentar de celebrar su cumpleaños después de 1981, cuando murió mi abuelita Fide. La abuelita murió el 22 de julio y la enterramos el día 23 - el día del cumpleaños número 53 de don Aníbal.

Por muchos años después de eso, yo no le mencioné a mi papá su cumpleaños pero trataba de darle un buen regalo para el día del padre, que era un mes antes, más o menos.

Cada quien con sus peculiaridades. Hoy me la he pasado pensando en don Aníbal y quisiera desearle un muy ¡feliz cumpleaños!


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domingo 1 de marzo de 2009

La importancia de la constancia

Gracuación de la Escuela de Comercio - 13 de octubre de 1957. Don Aníbal es el tercero desde la izquierda.

Cuando escribí "Hace un año" se me pasó mencionar una cualidad de don Aníbal, que sí lo hice durante su funeral. Esa cualidad es la constancia.

Don Aníbal prácticó la constancia en muchos sentidos. Trabajó muchos años en la Contraloría de Cuentas, una institución que puede hoy sufrir algún descrédito pero en la que el honró su puesto. Fue constante en su amor y solidaridad con su familia, su pueblo, sus amigos y, por supuesto, su amor y cortejo de doña Ethel, con quién estuvo casado por 48 años.

En palabras de mi mamá, cuando le preguntamos por qué le hizo caso a mi papá, ella dice "Es que era muy insistente... "

Mi papá vino a Guatemala ciudad alrededor de 1947 (la fecha exacta se las debo, mi queridísima tía Alice me la dirá pronto...) Tenía, por tanto, unos 19 años. En Tejutla estudió la escuela primaria hasta el 5° año pero no había posibilidad de cursar el 6° y terminar la primaria. Así que al terminar el 5° se dedicó a trabajar, en Tejutla y otros pueblos de San Marcos. Mi tío Chuz (don Jesús Ruiz, también muy cariñosamente recordado), quien era el mayor de los 9 hermanos, le ofreció su casa y apoyo. Don Aníbal se aplicó a trabajar y estudiar el 6° año en jornada nocturna. Cuando lo terminó, ingresó a la Escuela Normal, estudió los básicos y luego pasó a la Escuela de Comercio a estudiar contabilidad. Todo esto, trabajando de día y atendiendo sus estudios en jornada nocturna.

El 13 de octubre de 1957 se graduó de Perito Contador. Abajo está la invitación:



Cuando fue su graduación, don Aníbal ya había conocido a doña Ethel y la había convencido de que fuera su novia. Doña Ethel, quien era entonces una esbelta patoja de 20 años, fue la invitada de honor a la celebración de la graduación, para la cual don Aníbal solicitó su colaboración a la tía Alice, esposa de mi tío Chuz, con quienes todavía vivía. Mi mamá dice que le costó que le dieran permiso pero mi papá fue (constante) insistente y allí conoció a la familia, mis tíos y mi abuelita Fide.

Desafortunadamente, mi papá no siguió estudios universitarios, probablemente porque en su familia nadie era graduado universitario y se dedicó a seguir trabajando y a la vida familiar. Pero, digo yo, ¿cuánta gente se conforma con lo que tenía en su pueblo y se queda con eso? Don Aníbal vino a trabajar y estudiar por la noche - y se graduó de perito contador. Llegó a ser uno de los contralores "senior" (creo que le inventaron el puesto, de hecho) en la Contraloría de Cuentas y fue jefe del departamento financiero del INTA, en los años 70.

Una lección para los hijos, nietos y sobrinos: la constancia y la perseverancia en el deber.


Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Guatemala